Los primeros palos de golf aparecieron en el siglo XV en Escocia. Antiguamente los palos estaban hechos de madera, tenían la cabeza pesada y el mango estaba cubierto de piel de vaca, oveja o cerdo.
Para fabricar estos palos se utilizaban maderas de diferentes tipos de árboles como el peral, el manzano y el cerezo.
Hacia el año 1700 aparecen los palos de golf de metal.